Internacionales: Presidente Obama afirma fortaleza

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Foto: Reuters

Reuters.- El presidente Barack Obama afirmó ayer que ningún acto
terrorista puede quebrantar la fuerza y el
carácter de Estados Unidos.
Aquellos que perdimos siguen viviendo en
nosotros, en las familias que aún los aman
(…). Nada puede quebrarnos, nada puede
cambiar lo que somos como
estadunidenses”, dijo Obama al inaugurar
el Museo Nacional 11 de Septiembre, y
añadió que esta institución mantiene
fresca la historia de los ataques
terroristas de 2001 para que las futuras
generaciones nunca la olviden.
Obama elogió a los hombres y mujeres que
ayudaron a salvar vidas en el ataque y en
particular a los que perdieron la propia vida
al hacerlo.
Es un honor unirme a sus recuerdos, a
rememorar y reflejar, pero sobre todo
reafirmar el verdadero espíritu del 11 de
septiembre, que abarca el amor, la
compasión y el sacrificio, entronizarlo para
siempre en el corazón de nuestra nación”,
dijo a familiares de las víctimas,
sobrevivientes, rescatistas y trabajadores
de limpieza.
La ceremonia, que duró una hora, se realizó
en el Foundation Hall del museo, un espacio
20 metros bajo tierra en los cimientos de las
Torres Gemelas derribadas por dos aviones
secuestrados por terroristas.
Después de presenciar algunas de las piezas
expuestas, el Presidente recordó algunos de
los episodios de valor en medio del caos: los
pasajeros que irrumpieron en la cabina de un
avión secuestrado sobre Penn-sylvania y los
primeros rescatistas que entraron en las
torres.
Recordó especialmente a Welles Crowther, de
24 años, trabajador del Centro de Comercio
Mundial y exbombero voluntario que llegó a
ser conocido como “el hombre del pañuelo
rojo” cuando condujo a otros trabajadores a
la seguridad en medio de una de las torres
tambaleantes. Murió aplastado por el
derrumbe.
En el lugar estaba su madre, Alison, y Ling
Young, una de las personas a las que Crowther
rescató.
Antes de la ceremonia, Obama recorrió un
salón extenso junto con el exalcalde de Nueva
York, Michael Bloomberg. La primera dama
Michelle Obama, el expresidente Bill Clinton y
la exsecretaria de Estado Hillary Clinton los
siguieron.
El expresidente George W. Bush fue invitado
al evento, pero no asistió debido a problemas
de agenda, informó su vocero.
El museo estuvo marcado por tres años de
retraso a raíz de problemas de
financiamiento. Tampoco estuvo exento de
polémicas, por ejemplo por el tratamiento
que se da al Islam y la yihad en un video
referido al ascenso de Al-Qaeda.
Consejeros interreligiosos pidieron, en vano,
que la presentación fuera modificada,
advirtiendo del riesgo de que visitantes que
“no tengan un conocimiento sofisticado del
tema puedan salir vinculando Al-Qaeda con el
Islam en general”.
Otra polémica fue el traslado el sábado
pasado de miles de restos no identificados de
víctimas del 11-S a un repositorio bajo tierra
en el museo. Para algunos familiares de
víctimas la decisión de la alcaldía fue un
“sacrilegio”.
Reviven el 11/S al visitar museo
Estoy impaciente y al mismo tiempo tengo
miedo. Esto hace que todo vuelva”, dice
Charles Wolf, cuya mujer, Katherine,
murió en los atentados de 2001, al
referirse a la inauguración del Museo del
11 de Septiembre en el sitio donde se
levantaban las Torres Gemelas del World
Trace Center (WTC), de Nueva York.
Tras tres años de atraso, polémicas y
dificultades financieras, el museo está
finalmente terminado, aunque su apertura al
público será el 21 de mayo.
El edificio geométrico, de grandes ventanales
espejados y construido junto a las dos fuentes
del Memorial del 11-S puede parece modesto,
casi íntimo, con un sólo piso, comparado con
los rascacielos que lo rodean.
Pero el atrio es apenas la parte visible. Y los
visitantes, de manera progresiva, se adentran
en las entrañas de las torres, unos 20 metros
bajo tierra, para un viaje lleno de emoción
que recuerda el día que Nueva York nunca
olvidará.
Al entrar, un mapa detalla el recorrido de los
cuatro aviones de línea secuestrados por
terroristas suicidas, dos de los cuales se
estrellaron contra las torres provocando que
se derrumbaran.
La rampa desciende luego suavemente, por
etapas. Una enorme columna de hierro, la
última recuperada del lugar el 30 de mayo de
2002, se encuentra expuesta, al igual que
escaleras de una calle vecina por la cual
cientos de personas escaparon de las torres.
Lleva tiempo llegar a la parte inferior del
museo, a las salas de exposición y al inmenso
Foundation Hall, donde se pueden ver restos
de los cimientos de una de las torres.
Una exposición, In memoriam, rinde tributo a
la vida de las víctimas a través de fotografías
y recuerdos.
Otra muestra, Historica, cuenta de manera
cronológica lo que ocurrió el 11 de
septiembre, con imágenes de las torres en
llamas y neoyorquinos conmovidos.
El visitante, que no puede tomar fotos,
escucha los últimos mensajes telefónicos
dejados por personas atrapadas en las torres
y en uno de los aviones secuestrados.
“Baby, escúchame bien por favor. Hemos sido
secuestrados. Dile a mis niños que los quiero
mucho”, implora una azafata, CeeCee Ross-
Lyles, hablando con su marido en una de las
37 llamadas telefónicas que se efectuaron
desde la aeronave.

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