Deportes: Atlético de Madrid es campeón de la liga BBVA

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Foto: EFE

EFE.- Dieciocho años después de aquel doblete que
los hinchas rojiblancos más jóvenes han
conocido por el boca a boca, los recortes
amarillentos de prensa o la wikipedia, el
Atlético es de nuevo campeón de Liga, esta
vez contra todo pronóstico por la dinámica
de los últimos años, protagonizada por ese
famoso duopolio Real Madrid-Barcelona
que parecía que se iba a perpetuar hasta el
fin de los días. Dieciocho años después de
que el Simeone jugador celebrara el título,
el Simeone entrenador recupera la gloria
para un club siempre excesivo en lo bueno
y en lo malo, lastrado por el tópico del
Pupas, un equipo con vocación antisistema
que iba a caerse en febrero, luego en
marzo, más tarde en abril y que, fiel a su
prestigio, se jugó el todo o nada a la última
carta. No podría entenderse este éxito sin el
“cholismo”, convertido no solo en una
forma de entender el fútbol desde la
vivencia de cada partido como si fuera el
último, sino en una especie de credo laico
para la parroquia rojiblanca. La deuda del
Atlético con el técnico argentino se antoja
impagable. [Narración y estadísticas del
Barcelona-Atlético ]
Para alcanzar su décimo título liguero tuvo
que afrontar la durísima prueba del Camp
Nou ante el conjunto que ha dominado el
fútbol en el arranque del siglo XXI, un
Barcelona que ahora buscará soluciones en
el diván después de una racha maravillosa
sustentada por unos jugadores irrepetibles.
Su despiste en el último tercio de
temporada, cuyas causas habría que
buscarlas en el agitado contexto (el
fallecimiento de Tito Vilanova, las
tribulaciones fiscales de Messi, el polémico
fichaje de Neymar y la salida del presidente
Rosell), pero también en una sensación de
fin de ciclo, no le impidió utilizar una bala
de la recámara que a punto estuvo de
acabar con el sueño de los madrileños.
Sorprendió el Atlético buscando al Barça en
su campo desde el inicio, aunque el
prometedor comienzo se quebró con la
lesión de Diego Costa, que en un
contraataque claro de los rojiblancos
dimitió de la jugada y se tiró al suelo,
quebrado. Fue sustituido por Adrián y
cuando se sentó en el banquillo las lágrimas
le nublaron los ojos por el presente y quién
sabe si por el futuro. Para colmo de males,
minutos después se rompió Arda, que fue
relevado por Raúl García. Corría el minuto
22 del partido y Simeone había perdido dos
de sus mejores hombres de vanguardia. No
mejoró el Barcelona en sus prestaciones, y
de hecho las pérdidas constantes del balón y
alguna cesión comprometida a Pinto
motivaron algún runrún en la grada, pero
cumplió los deseos de Martino: adelantarse
en el marcador de una vez por todas ante el
Atlético esta temporada. El gol no fue fruto
de un dominio agobiante, sino de una
genialidad de Alexis , que aprovechó una
cesión con el pecho de Messi para soltar un
zapatazo tremendo, sin ángulo, que
propulsó el balón como un misil por la
escuadra.
No hubo mucho más Barça en la primera
parte, con Pedro excesivamente acelerado
en su banda y Messi anclado en esa
indolencia pre-Mundial tan característica.
Los focos se giraron hacia él por un
pequeño rifirrafe cuando el árbitro ya había
ordenado el descanso: pegó un patadón al
balón porque entendió que había recibido
una falta, y se ganó una tarjeta amarilla.
Ahí se acabó el papel del astro argentino en
la representación.
El comienzo de la segunda mitad recordó a
aquellos minutos desaforados de la
Champions, cuando el Atlético negó la
existencia al Barça. Un remate al palo de
Villa fue el preludio del gol del empate en
una jugada de libro: córner botado por Gabi
y cabezazo inapelable de Godín. No
reaccionaron los locales de una forma
fluida, aunque la salida de Neymar por
Pedro animó la banda izquierda de su
ataque. Con el Atlético metido en su cueva y
recurriendo al despeje sin ton ni son, el
sufrimiento se anudó a la garganta de unos
y otros, por las premuras y los agobios. A
un paradón de Courtois a lanzamiento
lejano de Alves siguió el suspense en un
nuevo saque de esquina en el área
contraria. Agarrado el conjunto rojiblanco
a la resistencia numantina, ganó su
particular Décima siendo fiel a su prestigio.
“Si hay que sufrir, se sufre”, primer
mandamiento de Simeone, el hombre que
mató al Pupas e inventó al Atlético
moderno. Tras el pitido final, el Camp Nou
aplaudió al campeón.

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