Analisis de Mauricio Funes Vía Facebook

La tan cacareada independencia de los medios
escritos…
Uno de los saldos negativos del año que termina
es sin lugar a dudas el deplorable papel jugado
por algunos medios de comunicación, sobre
todo escritos, en dos momentos electorales que
ha vivido y continua viviendo el país.
Me refiero tanto a la campaña electoral para las
elecciones presidenciales del 2014 como a la
campaña adelantada que estamos presenciando
los salvadoreños de cara a las elecciones del
próximo año.
Un eslabón y pieza clave del engranaje electoral
del partido de la oligarquía ha sido, y sigue
siendo, la cobertura electoral, supuestamente
profesional e independiente, de los grandes
medios de comunicación, especialmente de El
Diario de Hoy y de su careta digital,
elsalvador.com.
Estos medios se ufanan de ser algo así como la
“salvaguarda” de la democracia en nuestro país,
siguiendo la tradición de medios similares en
otros países del continente.
Sus editorialistas y columnistas se esfuerzan por
navegar con bandera de independientes, cuando
todos sabemos los vínculos orgánicos que
mantienen con el partido ARENA, ya sea por su
lealtad derivada de los emolumentos que
reciben de ese partido político, o bien, porque
en el pasado sirvieron a los intereses de la
derecha oligárquica como funcionarios públicos.
Pero más allá de esa complicidad que mantiene
con estos intereses a través de los
posicionamientos ideológicos que transpiran
cada uno de sus artículos de opinión, este
medio de comunicación ha mantenido a lo largo
del año una cobertura periodística abiertamente
tendenciosa y sesgada, con el propósito de
favorecer las posiciones electorales de ARENA y
provocar el desgaste del partido en el Ejecutivo.
A principios del 2014, poco antes de la segunda
vuelta para las elecciones presidenciales, El
Diario de Hoy, más que cualquier otro medio,
desató una intensa persecución mediática
contra el principal vocero de dos destapes
gubernamentales en tiempos del ex presidente
Flores, que estaban a punto de provocar la
derrota electoral del candidato presidencial de
ARENA.
Fue en ese momento que a raíz de un percance
inesperado que sufrí en mi casa de habitación,
este periódico construyó toda una versión
novelesca del mismo con el propósito de
vincularme a un accidente automovilístico que
había ocurrido horas antes, en las inmediaciones
de la Residencia Presidencial.
El accidente de tránsito en cuestión fue
imputado por la Fiscalía General de la República,
pocos día después, a un conocido miembro de
la oligarquía de nuestro país, quién en estado de
ebriedad había provocado el aparatoso
percance, del que resultó ileso él y su joven
acompañante.
La familia del responsable hizo gala de todos los
medios a su alcance, incluyendo los
económicos, para evitar que uno de sus
miembros fuera identificado, al grado que trató
de sobornar a un abogado para que presentara
cargos en mi contra, aún cuando ellos sabían
que el vehículo no era de mi propiedad y menos
que lo había conducido la madrugada en que
ocurrió el accidente.
Toda esa historia fue del conocimiento de la
redacción de El Diario de Hoy, dadas las
vinculaciones de los Altamirano y de algunos
miembros del staff editorial del periódico con la
familia del verdadero responsable.
Pero, a pesar de contar con la información
adecuada, no sólo el periódico omitió las
verdaderas circunstancias en que ocurrió el
accidente del Ferrari, sino que construyó una
historia sesgada para hacerme ver a mí como
responsable del mismo.
Aseguraron, para el caso, que entrevistaron a
supuestos testigos en la escena del crimen que
notaron la presencia de “guaruras
presidenciales” que llegaron a retirar las
cámaras de vigilancia de los negocios aledaños,
siendo que esas cámaras nunca fueron
sustraídas y tampoco tenían capacidad para
registrar hechos a decenas de metros de
distancia.
Además por simple lógica, aunque las cámaras
hayan sido retiradas, quedaba en el disco duro
de las computadoras el archivo de las imágenes
registradas durante toda la noche.
Nada de eso fue presentado como prueba en mi
contra, puesto que no existía el supuesto
registro al que hizo referencia El Diario de Hoy.
Entrevistaron ampliamente a dirigentes y
diputados de ARENA que hicieron todo lo
posible por incriminarme, siendo que días
después de haber sufrido una quebradura de
cadera que obligó a una cirugía de emergencia
para la implantación de una prótesis de cobalto,
se hicieron públicos los informes médicos de
reconocidos especialistas que aseguraron que el
accidente sufrido había ocurrido en la
Residencia Presidencial y que nada tenía que ver
con un percance automovilístico ocurrido horas
antes.
El patólogo que elaboró el informe forense
resultó ser pariente cercano de Ernesto
Muyshondt, uno de los dirigentes de ARENA a
quién acusé de los delitos de difamación y
calumnia al involucrarme indebidamente con el
accidente del Ferrari.
Había una conexión familiar que si el dirigente
arenero hubiera tenido una mínima dosis de
decencia, le habría llevado a desistir de las
calumnias que expresó en mi contra.
El Diario de Hoy nunca publicó mi versión de
los hechos y menos las pruebas de descargo que
demostraban mi inocencia.
ARENA utilizó convenientemente la confusión
que en forma deliberada creó El Diario de Hoy
en torno al accidente del Ferrari para
desprestigiar al emisario de un mensaje de
denuncia, que había impactado en los
salvadoreños y que podía provocar la derrota de
Norman Quijano, en tanto se trataba de un caso
de corrupción que involucraba al asesor
principal de su campaña presidencial.
Meses antes, desde mi posición de Presidente de
la República había denunciado dos hechos
bochornosos para la gestión presidencial de
Francisco Flores, en los que aparecían
vinculados algunos miembros de las pocas
familias oligárquicas de nuestro país.
Con amplia documentación a la mano y que fue
presentada en diferentes programas radiales
“Conversando con el Presidente” , se hicieron
del conocimiento ciudadano tanto el caso de la
venta fraudulenta, sin respaldo legislativo, de
las acciones de LA GEO al consorcio italiano
ENEL GREEN POWER, como el caso de los
desvíos de fondos de la cooperación taiwanesa
en los últimos meses del gobierno Flores, que
con toda seguridad fueron a parar a bolsillos
privados.
La derecha oligárquica, en complicidad con
algunos medios de comunicación, pero sobre
todo, de El Diario de Hoy, desató una voraz
persecución política en mi contra y y de
algunos funcionarios de gobierno, a fin de
provocar el descrédito del emisario de la
denuncia y por tanto, restarle valor a la
denuncia misma.
El caso “Ferrari”, como fue bautizado por la
prensa de derecha y ARENA, fue una pieza
fundamental de la estrategia de desgaste
electoral en contra del candidato presidencial
del FMLN.
Este caso junto a la intensa campaña desatada
en las semanas previas a la segunda vuelta, y
que intentaba relacionar la crisis vivida por el
pueblo y el gobierno venezolano con un
inminente segundo gobierno del FMLN,
constituyeron los resortes principales de una
campaña de desgaste en la que El Diario de Hoy
jugó un destacado papel.
De no ser por esta campaña mediática, y la falta
de una respuesta contundente por parte del
FMLN, muy probablemente la diferencia entre la
derecha oligárquica y la izquierda habría sido
mayor que la obtenida en los comicios
presidenciales.
Ahora que vamos a una nueva consulta
electoral, ARENA vuelve a recurrir a su
estrategia de desgaste, sumando a medios de
comunicación y tanques de pensamiento como
FUSADES y FUNDE.
En la medida que los ataques abiertos a mi
ejercicio presidencial ya no surtirían efecto y
no provocarían el mismo desgaste que en las
elecciones pasadas, ahora la derecha mediática
recurre a un nuevo “cuco” para recortar la
distancia entre ARENA y el FMLN, que las
encuestas ya comenzaron a destacar.
Todas las encuestas que han sido publicadas
hasta ahora revelan que el FMLN y ARENA
mantienen un empate técnico en las
diputaciones a nivel nacional y que es casi
seguro, a menos que algo excepcional ocurra,
que este último pierda el control de la Alcaldía
en la ciudad capital.
Mediáticamente, el partido que gane la
municipalidad de San Salvador figurará como el
partido ganador de las elecciones del 2015, en
la medida que la distribución de diputaciones en
la Asamblea Legislativa será similar a la obtenida
por ambas fuerzas mayoritarias en el 2012.
Como bien han señalado algunos analistas, la
“joya de la corona” no será otra más que el
control de la capital, en tanto la correlación de
fuerzas en la Asamblea no sufrirá variaciones de
fondo y colocará en el centro de la disputa la
definición de la tercera fuerza con la que se
pueden construir mayorías legislativas.
A este propósito responde la agresiva campaña
de desprestigio desatada contra el Presidente de
la Asamblea Legislativa y la campaña sucia
orquestada por El Diario de Hoy, y una de sus
plumas pagadas, en contra de la gestión de
Nayib Bukele.
Al golpear al Presidente de la Asamblea,
destacado dirigente y diputado del FMLN,
intentan desacreditar la gestión legislativa de la
izquierda. Con los ataques mediáticos al
candidato a la alcaldía capitalina pretenden
recortar la abultada ventaja que mantiene
Bukele sobre Zamora, y por consiguiente, el
FMLN sobre ARENA en San Salvador.
Ningún medio de comunicación ha publicado las
pruebas de descargo que el diputado Sigfrido
Reyes ha presentado y que aclaran su
participación en la sociedad responsable de la
compra de cinco terrenos en Nuevo Cuscatlán al
Instituto de Previsión Social de la Fuerza
Armada (IPSFA).
Según la documentación presentada por Reyes,
la compra fue legal y no gozó de ningún favor o
privilegio por su condición de Presidente de la
Asamblea Legislativa.
La Fiscalía no ha establecido que se haya
cometido delito alguno y no obstante, los
medios no sólo lo han desacreditado, afectando
su honor y su imagen, sino que insisten en
incriminarlo.
De la misma manera como El Diario de Hoy y
buena parte de los medios de comunicación del
país nunca publicaron el informe de la Fiscalía
General de la República que establecía que
Eduardo Kriete, miembro de una de las familias
adineradas del país, era el propietario y el
conductor del Ferrari California accidentado la
madrugada del 18 de Febrero de este año, con
lo que mi imagen y honor podrían haber sido
reivindicados; tampoco ahora, los medios
publican y dedican titulares a presentar la
verdad sobre el caso de la compra de terrenos
propiedad del IPSFA.
Con el mismo propósito de provocar el
descrédito de quiénes pueden tener una
influencia decisiva en el electorado, las
campañas de ataque mediático se centran en
figuras de izquierda que han arreciado, desde
posiciones públicas, contra el partido ARENA y
han denunciado los excesos, arbitrariedades y
actos de corrupción cometidos por sus
funcionarios en el pasado.
Al diputado Sigfrido Reyes se le persigue por
haber sido el articulador, en tanto Presidente de
la Asamblea Legislativa, de dos investigaciones
claves que pusieron al descubierto la corrupción
de gobiernos de ARENA: el caso CEL-ENEL y el
caso Flores-Taiwan.
De nuevo, se intenta desde la cobertura
periodística desacreditar al mensajero para
bajarle perfil a la denuncia.
Al partido ARENA y sus candidatos no les
conviene que el caso de la venta ilegal de
acciones de La GEO a ENEL o que el proceso
judicial contra el ex presidente Flores se
mantenga vigente en el imaginario popular al
momento de las elecciones del 2015.
De ahí la construcción artificial desde la
cobertura periodística de supuestos casos de
corrupción que nunca han existido o que la
Fiscalía no ha podido demostrar.
Eso explica, también, que El Diario de Hoy
destine sendos artículos periodísticos al manejo
de la Alcaldía de Nuevo Cuscatlán y haya
ignorado el escandaloso caso de las tapaderas
robadas al MOP y ANDA y que fueron
encontradas en 12 bodegas de la Alcaldía de San
Salvador, luego de varios operativos de
allanamiento ordenados por la Fiscalía.
La estrategia de desgaste electoral contra el
FMLN es clara. Y evidentes son también los
propósitos de esta guerra mediática impulsada
sobre todo por El Diario de Hoy y sus
columnistas.
No hay mayor impunidad periodística que la
cometida por este medio de comunicación,
orgánico de la derecha oligárquica en nuestro
país.
Una cosa es ser un medio de oposición,
identificación a la que tiene derecho, y otra
muy diferente es pretender exhibirse como un
medio que navega con la bandera de
“independiente” y defensor de las libertades
democráticas.
“El Diablo de Hoy”, como se le conoce por la
inventiva popular, no es ni será un medio de
comunicación independiente y fiscalizador del
poder, en tanto se preste al juego electoral y a
las campañas sucias.

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